La ciencia identifica posibles bases biológicas del trastorno límite en la adolescencia

Un estudio pionero del Vall d'Hebron identifica cambios neurobiológicos en jóvenes con TLP y aporta nuevos datos sobre su base cerebral

13 de mayo de 2026 a las 08:50h

Un equipo liderado por el Grupo de Psiquiatría, Salud Mental y Adicciones del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR), con la colaboración de la FIDMAG Germanes Hospitalàries Research Foundation, ha publicado un estudio que confirma la existencia de bases neurobiológicas asociadas al trastorno límite de la personalidad (TLP) durante la adolescencia. Este trastorno mental grave se caracteriza por una marcada inestabilidad emocional, impulsividad, dificultades en las relaciones interpersonales y alteraciones en la identidad personal.

Análisis detallado con muestras juveniles

Hasta ahora, el TLP se había investigado mayoritariamente en adultos, pero esta investigación evidencia que los síntomas pueden manifestarse ya durante la etapa adolescente. Para llevar a cabo el estudio, se analizaron muestras de adolescentes diagnosticados con TLP y grupos control formados por jóvenes sanos de la misma franja de edad. En varios casos, los participantes afectados no habían recibido tratamiento farmacológico ni presentaban comorbilidades psiquiátricas, hecho que permite a los investigadores examinar "con más precisión" las modificaciones cerebrales relacionadas directamente con el trastorno.

Técnicas avanzadas para estudiar las alteraciones cerebrales

El equipo utilizó técnicas punteras de neuroimagen y resonancia magnética para describir globalmente las alteraciones neurológicas vinculadas al TLP. Se evaluaron tanto los volúmenes regionales del cerebro como la actividad funcional durante tareas cognitivas específicas encaminadas a explorar funciones ejecutivas, memoria autobiográfica y capacidades relacionadas con la representación de los demás.

Diferencias estructurales identificadas a nivel cerebral

Mediante análisis morfométricos, uno de los estudios detectó una reducción significativa del volumen de sustancia gris en la región temporoparietal izquierda. Esta área es fundamental en procesos como comprender los estados mentales ajenos y adoptar perspectivas externas. Los investigadores remarcan que estas diferencias persisten incluso cuando solo se consideran participantes sin medicación ni otros trastornos asociados, "lo que sugiere que podrían estar asociadas directamente al trastorno".

Análisis funcional durante tareas neurocognitivas

Además, otros trabajos dentro de este proyecto han explorado la actividad cerebral funcional mientras los adolescentes realizaban tareas relacionadas con aspectos cruciales como el sentido de identidad y la cognición social —elementos clave en los nuevos modelos diagnósticos de los trastornos de personalidad.

Los resultados evidenciaron alteraciones tanto en la activación como en la desactivación de la denominada red neuronal por defecto o red de reposo cerebral, así como también anomalías al nivel de la corteza prefrontal dorsolateral. Esta última región es esencial para el control inhibitorio y para regular las emociones.

Redes cerebrales implicadas en el funcionamiento social afectadas

Según explican los investigadores, estas zonas forman parte de circuitos cerebrales responsables de habilidades sociales fundamentales: interpretar las intenciones ajenas o construir una identidad personal coherente. La alteración de estas regiones junto con una desregulación emocional podría explicar "la limitación funcional" observada en pacientes con TLP.

Evaluación longitudinal de los cambios cerebrales

Estos estudios forman parte de una línea de investigación continuada que sigue a los mismos participantes a lo largo del tiempo para observar cómo evolucionan estas variaciones cerebrales y qué relación mantienen con el desarrollo clínico del trastorno.

José Antonio Ramos-Quiroga, jefe del Servicio de Psiquiatría en el Hospital Universitario Vall d’Hebron y líder del grupo investigador en el VHIR, ha señalado que "la neuroimagen permite empezar a identificar los circuitos cerebrales implicados en diferentes trastornos psiquiátricos". Añade que esto puede facilitar "a largo plazo" estrategias diagnósticas y terapéuticas "más precisas y adaptadas a cada paciente".