La Guardia Civil y Vigilancia Aduanera han desarticulado una organización criminal dedicada al tráfico de grandes cantidades de cocaína entre Cataluña y las Baleares. La operación, bautizada con el nombre de Joker, se ha saldado con 21 personas detenidas como presuntos miembros de la red.
La investigación comenzó el pasado 21 de enero, después de que los agentes localizaran 44 kilos de cocaína en el puerto de Palma. La droga estaba escondida en un doble fondo de un vehículo que acababa de llegar en ferry desde Barcelona y que era conducido por un hombre de 74 años.
A partir de aquella primera intervención, los investigadores estiraron el hilo hasta llegar a los presuntos responsables de una organización dedicada a abastecer de cocaína el mercado de Mallorca.
DOS ESTRUCTURAS COORDINADAS
Según la investigación, la red funcionaba a través de dos estructuras perfectamente coordinadas. Desde Cataluña se gestionaba la compra de la cocaína, su ocultación dentro de vehículos y el traslado por vía marítima hasta las Baleares. Una vez en Mallorca, otra parte de la organización se encargaba de recibir la droga y distribuirla.
Para intentar evitar la acción policial, la trama utilizaba vehículos modificados con compartimentos ocultos sofisticados, diseñados para esconder la droga durante los trayectos en ferry. También adoptaba medidas de seguridad y contravigilancia para dificultar el seguimiento de los agentes.
EL DOBLE FONDO QUE DESTAPÓ LA RED
La clave de la operación fue la inspección de un vehículo desembarcado en el puerto de Palma en la línea regular Barcelona-Palma. Durante el control, un perro detector de drogas marcó una zona concreta del coche. Los agentes revisaron el vehículo y encontraron un doble fondo con decenas de paquetes de cocaína.
En aquella actuación inicial también se intervinieron 5.200 euros en efectivo. La droga incautada, 44 kilos de cocaína, tenía un valor estimado de 1,2 millones de euros.
UN CANAL ENTRE BARCELONA Y MALLORCA
Los investigadores consideran que la red había convertido la ruta marítima entre Barcelona y Palma en un canal estable para mover droga hacia Mallorca. La división de tareas entre Cataluña y las Baleares permitía a la organización separar la logística, el transporte y la distribución final de la cocaína.
Con las 21 detenciones, la Guardia Civil y Vigilancia Aduanera dan por desarticulada una estructura que, según la investigación, estaba preparada para mover grandes cantidades de estupefacientes y proveer el mercado balear de cocaína.
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