En lo que va de 2026, Catalunya ha registrado un total de 461 incendios forestales, afectando aproximadamente 4.600 hectáreas, situándose entre las temporadas más críticas de los últimos años. La comarca del Baix Empordà, en Girona, destaca como la zona más afectada tras el devastador incendio que quemó casi 2.200 hectáreas en La Bisbal d'Empordà.
A nivel estatal, los datos son aún más alarmantes: se han declarado cerca de 2.000 incendios que han calcinado más de 65.000 hectáreas, siendo el gran incendio de Guadalajara, con unas 32.000 hectáreas quemadas, el fuego más grave hasta ahora este año.
La problemática oculta: la falta de seguro en propiedades forestales
Ante este panorama preocupante, PIB Group Iberia, bróker internacional especializado en seguros, pone la atención en un aspecto a menudo ignorado en el debate público: la insuficiente cobertura aseguradora para las propiedades forestales.
Catalunya dispone de cerca de dos millones de hectáreas de masa forestal, con un 75% bajo titularidad privada. A pesar de ello, según los datos facilitados por PIB Group Iberia y por el Centre de la Propietat Forestal (CPF), organismo adscrito al Departament d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat, solo se han asegurado 24.872,96 hectáreas —un escaso 4,9% del total regulado.
Falta de información y asesoramiento especializado
“El propietario forestal medio no siempre es consciente de que, ante un incendio, puede enfrentarse no solo a la pérdida del arbolado, sino también a costes de repoblación, lucro cesante y, en determinados supuestos, responsabilidad civil si el fuego se propaga desde su finca. La desprotección aseguradora que reflejan los datos de este año es una señal clara de que hace falta más información y más asesoramiento especializado en este segmento”, señala Ferran Bonet, experto en seguros forestales en PIB Group Iberia especializado en seguros forestales.
El desajuste entre la masa existente y la asegurada se produce, además, en un contexto de creciente ordenación forestal: Catalunya cuenta con 270.000 hectáreas certificadas PEFC, 4.579 planes técnicos de gestión forestal (FMP) y 508.152 hectáreas con Plan Técnico (CPF). A pesar de este avance en la gestión regulada de los bosques, la contratación de seguros no ha seguido el mismo ritmo, dejando a la mayoría de propietarios forestales expuestos económicamente ante un incendio.
“El bosque no tiene solo un valor económico: también cumple una función ambiental y social que revierte en el conjunto de la sociedad. Por eso creemos que la conversación no debe limitarse a la propiedad forestal, sino extenderse a la importancia de mantener los bosques bien gestionados y regulados a través de los organismos competentes”, añade Bonet.
Claves para propietarios y gestores forestales de cara al resto del verano
1. Revisar si la finca cuenta con seguro forestal y, en caso afirmativo, si el capital asegurado se ajusta al valor real del arbolado y la explotación.
2. Comprobar la cobertura de responsabilidad civil ante la posibilidad de que un incendio se origine o se propague desde la misma finca.
3. Verificar si la póliza contempla gastos de repoblación y lucro cesante, no solo la pérdida de la masa forestal.
4. Entender cómo se complementa el seguro privado con las ayudas públicas disponibles después de un incendio, para evitar solapamientos o vacíos de cobertura.
5. Contar con asesoramiento especializado, ya que el riesgo forestal presenta particularidades técnicas que no siempre cubren las pólizas estándar del hogar o de explotación agraria.
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