Aumento leve de muertes en las carreteras catalanas el 2025 a pesar de la reducción respecto al 2019

Las víctimas mortales llegan a 193 en un año marcado por un incremento entre los jóvenes y los motoristas, mientras disminuyen los heridos graves y se refuerzan los controles policiales

24 de febrero de 2026 a las 14:08h

Durante el año 2025, la red viaria catalana ha registrado un total de 193 defunciones repartidas en 185 accidentes mortales, según datos oficiales del Servei Català de Trànsit (SCT). Esta cifra representa un incremento del 1% respecto al 2024, cuando se contabilizaron 191 víctimas mortales en 176 siniestros con resultado de muerte. En comparación con el año de referencia 2019, la evolución es favorable, ya que se ha producido una disminución del 20%, pasando de las 242 personas fallecidas aquel año a las actuales.

Además, se han notificado 1.884 heridos graves, una cifra que supone una reducción del 1,5% respecto a los registros de 2024. En cuanto a los controles policiales realizados por parte de los Mossos d'Esquadra, estos han efectuado un total de 53.356 inspecciones, destacando la caída de un 15% en positivos por alcoholemia y un aumento del 3,5% en detecciones positivas por consumo de drogas.

En la red interurbana se han registrado este año 144 muertos distribuidos en 136 accidentes mortales, lo que implica un aumento del 6% respecto a las cifras del año anterior (136 defunciones en 123 incidentes). No obstante, este dato representa aún una reducción significativa del 18%-respecto al período previo- en relación con 2019.

Por otro lado, el número de heridos graves ha subido hasta los 861 casos, superior a los 807 registrados en 2024. En cuanto a la distribución por género entre las víctimas mortales interurbanas,114 eran hombres y 30 mujeres; una proporción similar se mantiene entre los heridos graves con un 75% de hombres y un 25% mujeres.

Colectivos vulnerables y tipos de accidentes predominantes

El análisis de los colectivos más expuestos revela que representan el 43% del total de muertes en las vías catalanas durante el período estudiado. Así pues,45 motoristas (31,25%),12 peatones y cinco ciclistas son las víctimas más afectadas dentro de este segmento. Sin embargo, los motoristas han experimentado una ligera disminución de una víctima mortal respecto al curso anterior, mientras que los peatones han sufrido dos casos más.

Dentro del resto de los fallecidos,63 iban en turismo,10 conductores u ocupantes de vehículos pesados, y ocho viajaban en furgoneta.

En cuanto a la tipología de los accidentes fatales, se han identificado 44 siniestros simples, 37 choques frontales, 20 colisiones laterales, 13 alcances y 12 atropellos.

Tramos y vías con incidencia mortal más elevada

La autopista AP-7 concentra la peor siniestralidad con 17 defunciones acumuladas este año; esta cantidad consolida esta vía como la segunda más letal después del pico registrado en 2022 con 24 víctimas mortales después de la eliminación de los peajes.

A continuación destacan otras vías como la N-II (11 muertos), la C-58 (9) y la A-2 (8).

Por otro lado, en términos puntuales, el tramo Hostalric-la Roca del Vallès acumula 16 víctimas, seguido por el Cambrils-Ulldecona con 12 defunciones, y El Vendrell-Cambrils con 10; estos tramos concentran asimismo una elevada densidad de incidentes graves.

Acciones preventivas y futuras medidas

Durante el 2025, el Servei Català de Trànsit ha reforzado la labor preventiva con 19 campañas de seguridad vial, incluyendo alcohol y drogas, velocidad, motocicletas y transporte escolar. Además, han sido organizados 37 macrodispositivos de seguridad vial, incluyendo operaciones especiales de tráfico como la de Semana Santa y Navidad.

En cuanto a las futuras medidas, la SCT ha propuesto declarar la AP-7 como una zona de control intenso de la velocidad y de otras conductas de riesgo. El objetivo de esta medida es reducir la siniestralidad y garantizar una movilidad más segura en la principal vía de comunicación entre el norte y sur de Cataluña. Esta acción se complementará con la instalación de seis nuevos coches radar para un control integral de la autopista, así como la continuidad de la estrategia de macrocontroles, especialmente enfocada a los vehículos pesados. Además, la actividad policial de los Mossos se centrará en los tramos con más circulación y siniestralidad para garantizar un control más eficaz en la red interurbana.

En cuanto a colectivos más vulnerables, como los motoristas, se continuará con los controles preventivos y el programa de Formación 3.0 en la carretera. Asimismo, se reforzará la señalización de las vías, incluyendo marcas viales para orientar mejor la trazada y aumentar la seguridad en los tramos más peligrosos.

En el ámbito de la formación, se iniciarán períodos de formación específica para los conductores de vehículos pesados, con el objetivo de mejorar sus habilidades de conducción y reducir el riesgo de accidentes. En este sentido, también se prevé la incorporación de sistemas de señalización variable y controles de vehículos pesados en la AP-7, así como la instalación de sistemas de velocidad variable en la C-58 y otros dispositivos en tramos con mayor siniestralidad.

Finalmente, estas iniciativas se complementarán con la nueva tecnología que los Mossos incorporarán en la investigación y reconstrucción de siniestros mortales, así como en las estrategias de prevención de conductas de riesgo en las carreteras de Cataluña.