El Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalidad de Cataluña ha efectuado el pago de una anticipo de 427.527 euros destinada a un grupo formado por 38 viticultores. Esta cantidad corresponde al 80% de la ayuda concedida para la reestructuración y/o reconversión de la viña, en relación con las solicitudes presentadas para el año 2025.
Esta transferencia se añade a los importes abonados durante los primeros días de abril, que ya habían alcanzado los 2.658.639 euros, distribuidos entre un total de 265 beneficiarios. De esta manera, los pagos acumulados con fondos asignados a esta campaña llegan ya a los 3.478.109 euros.
Pagos futuros y resoluciones disponibles
La administración ha anunciado que seguirá realizando nuevas transferencias económicas tan pronto se certifiquen las resoluciones pendientes, hasta llegar al límite de los fondos destinados.
Además, las decisiones sobre la concesión de las ayudas serán publicadas próximamente en el portal electrónico oficial conocido como e-tauler, y también se podrán consultar mediante la aplicación digital DUNweb, desde el lunes día 4 de mayo. El plazo establecido para presentar recursos de alzada —en caso de que sea necesario— será de un mes contado desde el día siguiente a la publicación oficial.
El esfuerzo colectivo detrás de la gestión de las ayudas
Toda esta operativa ha sido posible gracias al compromiso y trabajo conjunto de los diferentes agentes implicados en el proceso: los grupos encargados de la reestructuración, los equipos territoriales de asistencia y el personal del Departamento. Desde el momento inicial de recepción de solicitudes hasta los pagos finales, pasando por los controles correspondientes, se ha garantizado así una correcta aplicación de los fondos provenientes de la Unión Europea.
Líneas estratégicas y objetivos de las ayudas vitivinícolas
Dentro de las medidas contempladas por la Intervención Sectorial Vitivinícola se encuentra este programa de ayuda dedicado a la reestructuración o reconversión del cultivo vinícola. Además de los objetivos tradicionales —como reforzar una estructura vitivinícola competitiva o modernizar las explotaciones adaptándolas a los gustos actuales del mercado— se incorpora una nueva dimensión centrada en sostenibilidad.
Así pues, el programa promueve:
- La protección medioambiental.
- La adaptación a los efectos del cambio climático.
- La mejora sostenible tanto de los sistemas como de los procesos productivos.
- La reducción de los impactos ambientales derivados del sector vinícola.
- El ahorro energético y una eficiencia mejorada en el consumo energético.