El próximo sábado 11 de abril de 2026, un total de 5.555 estudiantes de secundaria en Cataluña se enfrentarán a la Prueba de Aptitud Personal (PAP), un examen obligatorio para los aspirantes que quieren cursar el Grado en Educación Infantil y Primaria en las universidades públicas catalanas. Esta cifra casi duplica la registrada en la primera edición del test, celebrada el año 2017, cuando participaron 2.800 personas.
El examen evalúa competencias básicas en diferentes ámbitos como la comunicación, el lenguaje, el razonamiento logicomatemático y crítico.
Distribución territorial de los tribunales
Los tribunales habilitados para administrar la prueba están distribuidos en cinco sedes principales, con una concentración mayoritaria en Barcelona ciudad, donde se registran 2.378 inscritos. La sede de Bellaterra acoge 1.042 candidatos, seguida por Tarragona con 847 participantes. Girona cuenta con 721 inscritos, mientras que Lleida suma 567 estudiantes.
Efectos sobre la calidad educativa
La aplicación de la PAP ha cumplido el objetivo inicial de prestigiar los estudios de Magisterio y mejorar la selección de los futuros docentes. Josep Maria Cornadó, coordinador del proceso selectivo y profesor Ad Honorem vinculado al Departamento de Pedagogía de la Universitat Rovira i Virgili desde 2006, destaca que "hace unos años parecía que el que no servía para otra carrera acababa estudiando Magisterio, pero ahora los estudiantes saben que no es nada fácil entrar y el hecho de que accedan los más preparados facilita la formación universitaria de más calidad".
Este filtro riguroso contribuye directamente a elevar el nivel formativo dentro de las universidades y repercute positivamente en la calidad global del sistema educativo catalán.
Pilar fundamental: profesionales competentes y bien formados
Cornadó resalta que los sistemas educativos reconocidos internacionalmente basan su éxito en dos elementos esenciales: una inversión significativa tanto en recursos humanos como materiales y pedagógicos, así como un elevado prestigio social atribuido al rol docente. En este sentido, Cataluña dio pasos importantes con la instauración hace diez años de la PAP; esta iniciativa también se extendió hace cinco años a las Islas Baleares.
El experto subraya que seleccionar solo a los estudiantes más preparados no es suficiente para garantizar la excelencia educativa: “La lista es larga: revisar el plan de estudios y hacer una formación inicial más cercana a la realidad, aumentar las posibilidades de formación permanente, tener supervisión y apoyo de expertos los primeros años de ejercicio, dotar de autonomía a los centros, bajar las ratios, aumentar la participación real de las familias o disponer de recursos que favorezcan la inclusión, entre otros”.