El Sant Jordi del 23 de julio prepara perímetros, controles de afluencia y gel en Barcelona

Estudia una ubicación céntrica en paseo de Gràcia entre plaza Catalunya y Provença

La Cambra del Llibre, que agrupa a los diferentes gremios del sector del libro, prepara una celebración del Día del Libro y de la Rosa el 23 de julio, fiesta aplazada de la Diada de Sant Jordi, con perímetros, controles de afluencia y gel hidroalcohólico en Barcelona, según una circular a la que ha tenido acceso Europa Press.

La organización ha trabajado durante estos meses en unos protocolos y diversos escenarios para celebrar el día del libro con seguridad en interlocución con las administraciones y el Procicat: “Ya disponemos de estos protocolos para el conjunto de Catalunya”, asegura la asociación, que los enviará a todos los municipios y que constata que todos cuentan con la garantías exigidas por las normativas, que en el caso barcelonés son más restrictivas.

En cuanto a la capital catalana, su dimensión y realidad sanitaria exigen “que se elabore un plan propio”, que a su vez puede ser útil, por los detalles que contiene y el mayor nivel de restricción para otras localidades.

En Barcelona, se dispondrá de una ubicación común en un lugar céntrico, concretamente el espacio central de paseo de Gràcia en tramos que empezarán en la plaza Catalunya y que podrán llegar a extenderse hasta la calle Provença.

Esto será así en función de dos variables: la demanda y el impacto final que tenga para la organización el coste de los requerimentos de seguridad, de manera que se pueda acoger el que ya tenía paradas en el centro de la ciudad –Eixample y Ciutat Vella–.

Se trata de una zona “absolutamente perimetrada” para controlar la afluencia, el aforo y las distancias de seguridad, y cada tramo tendrá un control numérico de afluencia –para saber en todo momento el número de asistentes y dar fluidez a la circulación de personas–.

ENTRADAS Y SALIDAS INDEPENDIENTES

Esta zona contará con entradas y salidas independientes, donde se dispensará gel hidroalcohólico y una circulación de personas en sentidos contrarios.

Asimismo, habrá zonas previas de acogida para esponjar y evitar aglomeraciones en los alrededores del perímetro, y las calles transversales estarán abiertas para evitar terrazas, salidas de aparcamientos y facilitar el tráfico rodado y de las personas que viven y trabajan en esta zona.

Asimismo, habrá señalética informativa y personal específico formada en seguridad sanitaria; las paradas serán exclusivamente de profesionales de libros, rosas y firmas.

En concreto, las paradas de venta de libros serán de ocho por tres metros, o de tres por tres y dispondrán de electricidad, lo que “no representará ningún coste añadido para quien tenga que poner la parada”.

Por otro lado, “se confirma que queda garantizada la parada ante la librería para todos los que así lo quieran”, o lo más cercana posible en caso de dificultad objetiva.

PROTOCOLO EN CATALUNYA

El protocolo general para Catalunya contempla hasta tres escenarios flexibles que modulan la instalación de paradas profesionales para servir como herramienta de previsión, organización y logística.

Todos los escenarios contemplan zonas delimitadas, garantía de distanciamiento y controles que garanticen la seguridad y la higiene, como también una gestión diferenciada de las firmas de autores.

En concreto, los protocolos han sido informados al Procicat y “habrá que adaptarlos a la realidad del ámbito municipal” con sus técnicos por el conocimiento que tienen de cada población, de las afectaciones derivadas, del personal disponible y para la propuesta de espacios y soluciones alternativas.

En las próximas jornadas se concretarán los protocolos a seguir en las zonas al aire libre y dentro de las librerías y, en el caso de Barcelona, un detalle de condiciones técnicas de las paradas y de la gestión de los autores.