miércoles, 17 de julio de 2024
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Joan Estaràs: “Salvar un municipio pequeño depende de su gente y también de las administraciones”

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FOTO: Daniel Hurtado / El president de la Diputació de Lleida, Joan Talarn

El republicano Joan Estaràs i Gilabert afronta su segundo mandato como presidente de la Diputación de Lleida, tras ser reelegido en julio de 2023 gracias al acuerdo de gobierno entre su grupo, Esquerra Republicana, y los representantes de Candidatura de Progrés (PSC), Unitat d’Aran y Ara Pacte Local.

Hoy hablamos con el exalcalde de Bellvís, y actual teniente de alcalde, donde Joan Estaràs nació en 1968, y ha dedicado prácticamente toda su vida a este pequeño municipio de la comarca de El Pla d’Urgell y que tiene 2.251 habitantes. Político por vocación, conocemos un poco más del presidente de la Diputación y de la labor que desarrolla la institución en toda la demarcación de Lleida.

FOTO: Diputación de Lleida / La Ciudad entrevista al presidente de la Diputación de Lleida, Joan Estaràs

Tu biografía te define como padre, filólogo y gestor público, ¿cómo se combina todo esto con ser presidente de la Diputación? ¿Tu camino de la política ha sido vocacional o te ha venido así?

Es relativamente fácil, me dedico básicamente a hacer de presidente de la Diputación y de padre. Filólogo ya no lo practico, soy gestor público y hago política desde el ámbito funcionarial. Mis dos trabajos actuales son ser presidente de la Diputación y dedicarme a la familia. Más allá de eso, es imposible otra cosa.

Mi camino de la política viene por vocación, pero llega tarde dijéramos. Desde muy joven me ha gustado la política, a los 10-11 años ya recuerdo leer diarios y prensa porque me gustaba, pero no pude dedicarme hasta pasados los cuarenta años. Por circunstancias de la vida con fui vinculado a la Asamblea Nacional Catalana, donde conocí el ámbito de la política, un buen lugar para sacar adelante los proyectos de país que había en aquel momento, y fue cuando me vinculé más al ámbito político.

Nacido en Bellvís, donde has sido alcalde desde el año 2015 hasta el 2023, y ahora eres el teniente de alcalde, supongo que esta vocación de ayudar y el lema de la Fuerza de los municipios va ligada con la figura de presidente?

Totalmente. De hecho, mi incorporación a la política es desde el ámbito municipal. Después de la familia, que es el elemento más importante, viene el municipio. Al final en pueblos como Bellvís somos una familia, nos conocemos todos, prácticamente hacemos las cosas conjuntamente y la vida social la hacemos juntos. Trabajar por los míos y con la gente que amaba fue relativamente fácil, y me siento muy orgulloso de haberme formado en este ámbito municipalista, me sentiré siempre muy orgulloso porque el buen trabajo que se hace desde la Diputación y estar al frente de mi pueblo, será una de las cosas que marcará para siempre mi vida.

A finales de noviembre aprobó un presupuesto de 164,4M de los cuales destinaréis más del 70% a las administraciones locales, entidades sin ánimo de lucro e inversiones en el territorio con una inyección directa a los ayuntamientos. ¿Por qué este incremento del 9,8% respecto al presupuesto anterior?

Porque vamos a poder. Vamos a encontrar la manera de incorporar ese dinero. Miremos todo lo que podemos arreglar para ayudar a los municipios. Los municipios de la demarcación, y de hecho también el ámbito municipal en general en el estado español, tiene un problema de financiación importantísimo. El dinero que reciben es relativamente poco, y el que pueden conseguir a través de los impuestos o de tasas también. Y más en los municipios pequeños; un municipio grande, que tiene polígonos, tiene muchos habitantes y qué tiene muchas construcciones, hacen una incorporación muy grande de dinero. En un municipio pequeño, en cambio, no tienen entradas de dinero a través de los impuestos y tasas.

Pensamos que en la demarcación de Lleida más de la mitad son municipios de menos de 500 habitantes. Tenemos que incrementar al máximo para que los municipios pequeños puedan recibir al máximo. De hecho, municipios pequeños como estos ya reciben un 20% más que los municipios más grandes de la demarcación, y sin embargo no basta. Sólo con la gestión de los caminos, la movilidad del municipio, pagar a la persona que tienen al frente de la brigada, ya lo tienen prácticamente todo aquí. Y lo que hacemos desde la Diputación es ayudarles al máximo para mejorar en inversión y mejorar el municipio.

En estos presupuestos habéis mostrado vuestro compromiso para ser más ágiles y eficientes con los trámites administrativos, ¿cómo se gestiona todo esto y cómo se podrá reducir el tiempo de burocracia?

El pasado mandato, nuestro objetivo básico fue conseguir un sistema para hacer llegar la ayuda a los municipios que fuera objetivo, transparente y equitativo, que todo el mundo pudiera saber que pasaba, porque pasaba y porque unos recibían una cosa y otros otra. Por eso, vamos a generar los planes de subvenciones. Nos dimos cuenta de que esta igualdad también significaba que subía muchísimo todo el aparato burocrático.

En el momento de firmar el pacto de nuevo mandato, decidimos continuar con esa manera de dar las ayudas a los municipios, y al mismo tiempo mejoramos la gestión de estos fondos. Lo hemos hecho por ejemplo, el año pasado, con lo que llamábamos anticipos, de manera que el municipio recibía el dinero antes de hacer la inversión. Pero no bastaba, porque todo el ámbito burocrático continuaba existiendo.

Ahora, lo que hemos hecho es elaborar un sistema que son transferencias directas a los municipios, de manera que nosotros ya no hacemos este control tan exhaustivo de lo que nos obliga la ley de las inversiones, sino que es el propio municipio el que lo hace. Nosotros hacemos la transferencia, ellos tienen que cumplir una serie de requisitos y es el propio municipio el que decide cómo hace sus inversiones, tanto en el ámbito del gasto corriente, como en el ámbito de la inversión capital en el territorio.

La burocracia es un tema que nos incumbe a todos, y que las administraciones debemos ayudar a superarla. Ahora seguiremos presentando maneras de evitarla con respecto a la Diputación de Lleida.

El Consejo Comarcal de El Pla d’Urgell afirma que hay unas 1.500 viviendas vacías en esta zona y ha puesto en marcha la campaña ‘Casas llenas. Pueblos vivos’ con el objetivo de frenar el despoblamiento. ¿Cómo se lucha desde la Diputación contra un fenómeno tan natural como el despoblamiento o el envejecimiento de la población en los pueblos de montaña?

Nosotros no tenemos competencia en el ámbito urbanístico, pero sí tenemos responsabilidad. Porque al final, si somos el ayuntamiento de los ayuntamientos, tenemos que dar respuesta a estas necesidades de los ayuntamientos. Yo creo que la magnífica campaña que se hace desde el Consejo Comarcal, es esta idea de o cambiamos la manera de hacer el urbanismo en los municipios pequeños o tendremos un problema.

Por un lado, debemos cambiarlo intentando convencer a los vecinos y vecinas de que tienen casas cerradas para que las abran, depende de ellos. A veces, salvar un municipio también depende de nosotros, de esas personas que tenemos una casa y la podemos alquilar o vender para que la gente se pueda quedar a vivir. Y luego otro elemento que depende más de las administraciones, sobre todo aquí sí que la administración de la Generalitat tiene un papel importante en el tema urbanístico. No podemos tener las mismas normas urbanísticas en Lleida capital, que en un pueblo como Menàrguens en El Pallars Sobirà. Aquí tenemos que vigilar que no haya un excesivo crecimiento a la hora de construir, y allí tenemos que mirar que haya un crecimiento de alguna manera en el territorio.

La Generalitat ha avanzado bastante con respecto al estatuto del pueblo rural, pero creo que tenemos que ir más allá y ser capaces de hacer unas leyes que se adapten a municipios pequeños donde no necesitamos controlar un crecimiento excesivo, sino ser capaces de que la gente se pueda quedar en ese territorio.

En un momento complejo para los municipios con el tema de la sequía, ¿qué estrategias llevas a cabo en la gestión del agua?

Estamos en una situación muy compleja y que tiene múltiples caras. El agua es fundamental en nuestro territorio y el riego es fundamental porque dependemos del sector primario. La agricultura es la gran fuerza que tenemos como territorio, y de hecho todo el proyecto económico en el que está vinculada la Diputación está basado en el desarrollo de la agricultura. Esto quiere decir que debemos saber gestionar el agua, sobre todo esa agua en grosor. El agua que nos llega de los Pirineos, de nuestros ríos y luego llega a través de los canales.

Por eso creemos en la modernización de todos los canales, especialmente uno de los más importantes que tenemos, que es el Canal de Urgell, y que aunque no tenemos competencias, pero si responsabilidades, estamos ayudando con todo aquello que podemos para que sea posible cuanto antes.

Lo que sí tenemos son competencias y apoyo de los municipios con respecto al agua municipal, en las redes municipales de agua. La última ayuda que hemos sacado, que es el plan de salud, está prácticamente vinculado a este aspecto. Aparte de aspecto de relaciones con la salud, hemos pedido a los alcaldes que tengan presente que pueden hacer mucha inversión en cuanto a la mejora de las redes de agua potable de cada uno de los municipios. Estamos también en conversaciones con la ACA (Agencia Catalana del Agua), que ha hecho una importante subvención para ayudar a cada uno de nuestros municipios.

En el último pleno mostráis vuestro apoyo total al campesinado por su papel fundamental en la economía, ¿hasta qué punto crees que es vital proteger la figura de los campesinos en el territorio leridano?

El sector primario, tanto agricultura como ganadería es fundamental. Como decía, los proyectos económicos de nuestra Diputación buscamos los puntos fuertes, que es la agricultura. Toda la corporación está al lado del campesinado, en unas reivindicaciones que son más que lógicas y evidentes.

Creo que desde el ámbito europeo, que es quien tiene toda la responsabilidad en este espacio, tienen que hacer algo sobre todo en cuanto a las importaciones y luego el ámbito de la burocracia. El control excesivo ocurre en todas las administraciones, y debemos evitarlo. Debemos encontrar ese punto en que el campesinado pueda vivir, no sólo vivir, sino vivir bien como cualquier otro ciudadano.

La semana pasada hablamos con el alcalde de la Entidad Municipal Descentralizada de Raimat, Ivan Fernández, y entre las cosas que reclamaba era que los trenes de la línea de Montsó parecieran a Raimat y a Almacelles, que ya hace muchos años que pasan, pero no paran. Desde la Diputación ¿habéis tenido alguna reunión con la consejera Ester Capella sobre el tema Cercanías y este asunto?

Hemos estado al frente de las reivindicaciones de Cercanías Lleida, que no teníamos y ahora se empieza a configurar. Hemos hablado mucho con la consejera, Ester Capella, donde hace poco inaugurábamos el aumento de frecuencias de la línea de Cervera, que era importante, pero no nos podemos quedar aquí, y la consejera es consciente como nosotros.

Continuaremos reuniéndonos en la mesa de Cercanías hasta que el resto de líneas de la demarcación también tengan las frecuencias que se merecen. Estamos intentando establecer contactos con el gobierno de Aragón porque la línea de Montsó no sólo depende de Cataluña, la cuarta pata de Cercanías Lleida hay que consensuarla con Aragón.

Has comentado varias veces que vienes de una casa con personas represaliadas por culpa del fascismo, ¿qué opinión tiene en Joan Estaràs como miembro de Esquerra Republicana de Catalunya sobre el aumento y la aparición de este nuevo fascismo?

Preocupado totalmente. Soy antifascista, muchísimo. Lo soy por tradición familiar. Mi familia fue represaliada en el tiempo de la república por el fascismo. Y además soy antifascista porque creo que el fascismo es el peor de las ideologías posibles. El fascismo, a veces, puede ser derecha o izquierda, pero sigue siendo fascismo. Creo que la libertad del pensamiento de las personas de decisión es fundamental, que las sociedades están basadas en la democracia.

Por encima de todas mis ideologías soy demócrata. Y defenderé poder opinar diferente de mí hasta el extremo, eso es fundamental. Creer que tengo la verdad absoluta, que es el problema que tiene el fascismo, es justamente uno de los mayores problemas que podemos tener como sociedad. Tenemos que luchar contra el fascismo, creo que a veces tenemos que reconocer que las personas que trabajamos por la democracia seguramente no hemos sido capaces de explicarnos bien, o no hemos llegado suficiente a la gente, pero sin duda el fascismo sea de un lado de otro, sea que hablen catalán o castellano, es fascismo.

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