El CatSalut ha indemnizado, a través de su aseguradora, a una familia por las secuelas que sufrió un niño tras someterse a una operación. La familia recibirá 1,5 millones de euros después de que el menor quedara parapléjico y sufriera otras secuelas graves por una infección durante el proceso anestésico en la operación en el Hospital San Juan de Dios.
Los hechos sucedieron en el año 2019, cuando el Luca, que tenía un año, se sometió a una operación para bajarle un testículo de dentro del escroto, una cirugía que se considera sencilla y ambulatoria. Horas después, sin embargo, volvió al hospital con un diagnóstico compatible con una sepsis.
La abogada de la familia, Luisa Blanco, de la asociación El Defensor del Paciente, afirma que el personal médico del hospital inoculó al Luca una bacteria intestinal, la E. Coli, durante la anestesia. Además, acusan al hospital de reaccionar tarde con el diagnóstico una vez volvió al hospital.
Por todo, la familia denunció al CatSalut por mala praxis médica y lo acusan de dejar a su hijo, que ahora tiene 5 años, en estado parapléjico. Tras llegar a un acuerdo con la aseguradora del CatSalut, la familia será indemnizada con 1,5 millones de euros que ayudarán a costear los tratamientos que necesita el pequeño.
Paraplejia, incontinencia y una válvula en el cerebro
La infección provocada durante la anestesia ha provocado secuelas muy graves en el Luca que la han dejado con un alto grado de dependencia. La abogada de la familia denuncia que el niño estaba aprendiendo a caminar en el momento de la operación y que la infección la ha dejado parapléjico y ya no puede aprender a caminar por su cuenta.
Además, el niño sufre problemas de incontinencia que hacen que necesite sondeos y también lleva una válvula al cerebro a raíz de una hidrocefalia, también provocada por la infección.
Lo peor del caso es que la operación a la que se había sometido el Luca era considerada “banal” y fue bien. La familia se marchaba a su casa a pasar el postoperatorio, pero regresaron al día siguiente porque el niño tenía fiebre y malestar.
Con el paso de las horas, el estado del niño fue empeorando, pero nadie relacionó su infección con la anestesia que le habían puesto antes de la operación en la parte baja de la espalda.
Después de una semana ingresado, los médicos vieron que el pequeño tenía un bulto en la zona lumbar de la punción de la anestesia e identificaron una acumulación de grasa a través de una ecografía. Al día siguiente, el niño ya no podía mover las piernas y una resonancia magnética reveló un absceso (acumulación de pus) que le comprimía la medular y le provocó la paraplejía.
A raíz de los hechos, la familia interpuso una demanda en el año 2021 y estaba previsto que se celebrase el juicio este mes de enero, pero la familia ha decidido llegar a un acuerdo porque no podía seguir pagando los tratamientos y los cuidados que el niño necesita.
“La familia no podía esperar más ni tampoco podía con la presión de qué pasaría con el juicio, cuál sería su resolución y que quizás tendría que esperar otras sentencias si había recursos”, explica la abogada, que ha lamentado. el camino “largo, penoso y costoso” que enfrentan las familias en este tipo de demandas.
Según la abogada, las aseguradoras en el ámbito sanitario “deberían empezar a asumir la responsabilidad” para evitarles procedimientos judiciales.