El proyecto para rehabilitar la Torre Lluvià de Manresa ha dado un paso más. En las últimas semanas se han terminado las obras para instalar un ascensor y mejorar las condiciones de aislamiento y climatización. También se ha reconstruido el cobertizo de las tinajas, un espacio anexo.
La actuación ha contado con un millón de euros de inversión de fondos europeos. “Hace diez años hicimos la carcasa, ahora se ha hecho habitable, pero faltarán los muebles”, ha explicado gráficamente el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Manresa, Pol Huguet. El regidor ha avanzado que la intención es que, de aquí a un año, cuando esté acabado, se convierta en “un centro de referencia en gestión agraria y forestal”. Por ello, será la sede de fundaciones y empresas relacionadas con la protección del territorio.
La última intervención en la Torre Lluvià ha permitido mejorar la accesibilidad del edificio, con la instalación de un ascensor de doble embarque. Las obras también han mejorado la eficiencia energética, ya que se ha dotado de las condiciones óptimas de aislamiento térmico respecto al exterior, y de climatización interior, con un nuevo sistema de aerotermia. También se han mejorado los servicios, con una nueva instalación de agua, y se han redistribuido espacios interiores.
Uno de los espacios más singulares donde también se ha actuado es el cobertizo, que contiene cuatro tinajas, y que se encontraba parcialmente derrumbado. El arquitecto de la obra, Pere Santamaria, ha explicado que la reconstrucción ha sido “compleja”. Se trata de una construcción de 90 metros cuadrados de planta baja y primera planta, con accesos independientes. Las tinajas se encuentran en la planta baja, pero para verlas, hay que acceder a la primera planta.
El arquitecto ha explicado que de las cuatro tinajas, una se ha dejado descubierta, para poder ver cómo se elaboraba el vino, mientras que las otras tres se han cubierto con chapa microperforada, que permite caminar por encima. El espacio de las tinajas está pensado para que pueda acoger actividades como charlas o exposiciones. Santamaría ha explicado que las tinajas se han recuperado “miméticamente” gracias a unas fotografías.
Por su parte, el alcalde, Marc Aloy, ha puesto en valor la recuperación de este patrimonio tan importante para la ciudad. Se trata de una “joya modernista” de 1896, obra del arquitecto manresano Ignasi Oms, que en el año 2012 el Ayuntamiento compró y se catalogó como bien cultural de interés local. Aloy ha explicado que desde entonces se ha ido actuando e invirtiendo en la Torre Lluvià, pero no solo en el edificio, sino que también se han comprado las parcelas de alrededor, que tienen un alto valor paisajístico.
“Tenemos el grueso de las obras hecho, pero no está acabado”, ha admitido el edil. Para acabarlo, en una última fase, quedarán por arreglar los pavimentos y los acabados. También queda pendiente hacer llegar la luz, un trámite imprescindible que iniciarán muy pronto. “Yo confío en que con poco esfuerzo económico más, podremos poner en funcionamiento buena parte de los espacios”, ha dicho Marc Aloy.
Tras las obras que han acabado recientemente, Torre Lluvià reabrirá sus puertas el último domingo de cada mes por la mañana. El primero será el próximo 30 de marzo . Estos días habrá atención al público y también se harán visitas guiadas, gestionadas por Manresa Turisme. Algunas de las visitas tendrán actividades complementarias.