Barcelona no prevé “fecha de cierre” para los pabellones para personas sin hogar

El consistorio ha atendido a 1.324 personas en los alojamientos de emergencia de marzo a agosto

El Ayuntamiento de Barcelona no prevé “ninguna fecha de cierre” para los dos pabellones habilitados en Fira de Barcelona en Montjuïc para acoger a personas sin hogar durante el confinamiento.

Lo ha dicho este miércoles la comisionada de Acción Social, Sonia Fuertes, en rueda de prensa para explicar el balance de los dispositivos de alojamiento de emergencia para personas sin hogar que el consistorio puso en marcha para atender a este colectivo a raíz de la pandemia.

Los pabellones de Fira están abiertos desde el 25 de marzo –con un total de 450 plazas (225 cada uno)–, a finales de junio pasaron a ofrecer acogida nocturna, cena y desayuno, y en julio retomaron la atención 24 horas a causa de los rebrotes de Covid-19 y las nuevas restricciones de la Generalitat.

En las últimas semanas el número de personas alojadas se ha mantenido estable entre las 250 y las 300 personas, y Fuertes ha defendido mantenerlos abiertos todo el día: “No sabemos qué otoño tendremos”.

1.324 PERSONAS ATENDIDAS

El consistorio puso en funcionamiento seis equipamientos de emergencia, dotados de unas 700 plazas, que se sumaron a las 2.200 que ya se ofrecían antes de la pandemia en la ciudad, y en ellos se ha atendido a 1.324 personas sin hogar desde el decreto del estado de alarma (el 14 de marzo) hasta agosto.

Estos centros se mantendrán abiertos y “se consolidarán más allá de la evolución de la pandemia y la situación de emergencia”: son el equipamiento Pere Calafell, el de Atenció a Dones, los dos pabellones de Fira a Montjuïc, el equipamiento Pere Tarrés y el equipamiento para jóvenes, que en total suman 440 personas alojadas.

El 40% de las personas atendidas procedían de situaciones de mal alojamiento o infravivienda y se encontraron sin techo de manera sobrevenida con el inicio de la pandemia y el paro total de la actividad por el confinamiento, y un 32% habían dormido en la calle a causa de la crisis.

De las 1.324 personas atendidas, el 77% dormían en Barcelona antes de entrar; el resto estaban en otros lugares del área metropolitana, de Catalunya o de otros puntos; o bien no quieren comunicar de donde venían por temor a no permitirles usar el dispositivo.

Cerca de la mitad de las personas atendidas o bien se encontraban en una situación administrativa irregular (33%) o bien disponían de permiso de residencia pero no de trabajo (16,3%); un 84% habían tenido una ocupación laboral y el 59% contrato laboral, pero el 78% no disponía de ningún ingreso en ese momento.

Además, el 74% no había sido vinculada a un centro de servicios sociales o a otros servicios de atención municipal de la ciudad, y un 17% había sido usuario de un servicio o recurso de otro municipio; un 69,9% tampoco había estado vinculado a alguna entidad del tercer sector.

CONTROL DE LA COVID-19

El Ayuntamiento ha seguido un control de la Covid-19 en estos alojamientos y entre marzo y agosto se han realizado 403 pruebas PCR a los usuarios, de las cuales 31 han sido positivo, 35 personas han sido derivadas a espacios de aislamiento y no ha habido ninguna defunción.

También se ha hecho 247 pruebas a los profesionales de los equipamientos, con ocho positivos, y 922 PCR en los equipamientos estables del Programa Municipal d’Atenció a Persones Sense Llar, de las cuales 135 dieron positivo.

En marzo se puso en funcionamiento un centro de aislamiento temporal de 30 plazas gestionado por Sant Joan de Déu Serveis Socials y, desde mayo, está en funcionamiento un Hotel Salut, en el barrio de Sagrada Familia, para permitir el aislamiento y hacer el seguimiento médico pertinente.