La Guardia Civil está probando y localizar al parapentista que el pasado domingo invadió el espacio restringido del aeropuerto de Son Sant Joan, en Palma (Mallorca), y obligó a cerrarlo al tráfico.
Este tipo de infracciones son consideradas como una falta grave a la Ley de Seguridad Aérea, y penadas con una multa de hasta 90.000 euros. Si la falta fuera considerada ‘muy grave’, la cuantía de la multa subiría hasta los 250.000 euros.
Tanto patrullas de la Guardia Civil como de la Policía Nacional que estaban en el aeropuerto intentaron localizar, sin éxito, al parapentista infractor.
De hecho, todavía no se ha podido confirmar si se trataba de una o dos personas. Los investigadores continúan sus indagaciones en los clubes de parapente y están recogiendo una relación de los aficionados a esta actividad que salieron a volar el domingo por la tarde.
Los hechos se produjeron a la una de la tarde del domingo, cuando desde la torre de control del aeropuerto detectaron la presencia de un parapente en el interior del espacio aéreo restringido, obligando a interrumpir durante más de un cuarto de hora las operaciones en Son Sant Joan.
Tres vuelos procedentes de Bremen, Zaragoza y París que estaban a punto de aterrizar en Palma tuvieron que ser desviados al aeropuerto de Menorca, en Maó y un cuarto, procedente de Madrid, tuvo que aterrizar en Ibiza. Además se produjeron retrasos de hasta 40 minutos en varios vuelos.