Los Mossos han puesto en marcha un nuevo plan para combatir el fenómeno de la multirreincidencia en Barcelona y aparte del área metropolitana. El nuevo plan se ha bautizado con el nombre de Kanpai e incorporará efectivos de la BRIMO y el ARRO para realizar tareas de seguridad ciudadana.
La propuesta se presenta como una evolución del plan Tremall para “detener más y mejor”. Así, el cuerpo quiere afinar más a la hora de perseguir a los ladrones multirreincidentes, sobre todo los que se dedican a ello de forma profesionalizada. Para hacerlo posible, se potenciará la inteligencia policial y la colaboración con otros cuerpos como la Policía Nacional. A la larga la experiencia podría replicarse en otros puntos del territorio donde estos comportamientos delictivos también están arraigados.
La multirreincidencia es una problemática que existe en Barcelona y otras grandes ciudades de toda Europa desde hace años. El incremento del turismo y el aumento de los hurtos y robos violentos en la calle hicieron que en el año 2020 los Mossos crearan el plan Tremall para combatir esta brecha que en el año 2024 supuso la detención en la capital catalana de 452 ladrones multirreincidentes que acumulaban un total de 3.600 arrestos por 9.114 hechos delictivos.
A pesar de los buenos resultados obtenidos a través del plan Tremall —en el año 2024 los hurtos en la capital catalana bajaron un 6,3%— los Mossos han afirmado que este plan es una herramienta que ya está “amortizada”. Con la voluntad de ir un paso más allá para poner freno a la multirreincidencia el cuerpo ha creado el plan Kanpai, una estrategia liderada por el intendente Toni Rodríguez que combina un amplio abanico de medidas de carácter preventivo con otras reactivas para incidir sobre los propios delincuentes.
Una de las principales novedades del plan es que los efectivos de la BRIMO y el ARRO asumirán funciones de seguridad ciudadana, ayudando a reducir la carga de trabajo de esta unidad y “destensionarla”. Los responsables del cuerpo han remarcado la pericia de los efectivos de BRIMO y ARRO a la hora de analizar los movimientos de masas, la ocupación del espacio público o gestionar tácticas urbanas. Así, han considerado que su presencia en la calle contribuirá a “limitar las oportunidades” de los delincuentes y reducirá la sensación de impunidad.
Los Mossos han detallado que el trabajo de estos agentes se sumará al que llevan a cabo los del Grupo de Delincuencia Urbana, conocido con el nombre de Fura, que seguirán siendo “la columna vertebral” del modelo, pero dispondrán de más apoyo y más recursos para desarrollar su trabajo. “Sabemos que con los Fura generamos una situación de intranquilidad a los oportunistas y ahora lo que haremos es equilibrar esta presencia de agentes de paisano con equipos de BRIMO y ARRO uniformados”, han explicado fuentes del cuerpo que han indicado que también intervendrán en puntos o locales donde la policía ha detectado que se reúnen personas con reiteración delictiva.
Más colaboración entre cuerpos policiales
En esta misma línea, se intensificará la colaboración con otros cuerpos policiales como la Guardia Urbana de Barcelona o la Policía Nacional. Se seguirá trabajando de forma conjunta con la policía barcelonesa en dispositivos y también para hacer atestados y, en el caso de la policía española, se aumentará la implicación, por ejemplo usando las competencias que el cuerpo español tiene en materia de extranjería.
El principal objetivo es intercambiar conocimientos para detectar grupos itinerantes venidos de fuera del territorio catalán, sobre todo coincidiendo con ferias o grandes eventos como el Mobile World Congres. “Detectar antes estas organizaciones significará que acumularemos menos delitos cometidos y podremos actuar contra ellos antes de que se marchen”, han comentado los responsables del cuerpo.
Más inteligencia policial
Otro de los aspectos sobre los que se incidirá es la inteligencia policial. Los Mossos quieren disponer de datos más específicos sobre los delincuentes, elaborar perfiles más detallados y distribuir los recursos de forma adecuada. Según la policía, existen tres tipologías de ladrones multirreincidentes: aquellos que provienen de entornos marginales y que actúan por necesidad; los que han escogido la multirreincidencia como estilo de vida y se encuentran inmersos en este mundo; y los que forman parte de grupos profesionales que se dedican a ello de forma organizada. “Hay diferencias enormes entre unos y otros y no podemos trabajar de la misma forma en todos los casos”, han remarcado. Al mismo tiempo, han dejado claro que no existe una relación directa entre la migración y la multirreincidencia.
Trascender la esfera policial
Más allá del trabajo preventivo, el plan plantea una serie de medidas que van más allá de la esfera estrictamente policial y están diseñadas para dar frutos a largo plazo. Fuentes del cuerpo han señalado que el sistema actual presenta una serie de deficiencias entre las que destaca su rigidez, la fragmentación de la administración pública, las dificultades para dar respuestas coordinadas, la precariedad de los recursos, o el anacronismo del sistema judicial.
En este sentido, el plan dibuja seis espacios de intervención que, aparte del policial, también incluyen el legislativo, el judicial, el de los servicios sociales, el de la comunicación y un último que estaría relacionado con el cumplimiento. “El objetivo es picar en la puerta de cada uno de estos espacios para mejorar la colaboración”, han indicado los Mossos.
En el ámbito legislativo, el cuerpo ha considerado que habría que trabajar para establecer penas concretas para castigar la multirreincidencia profesionalizada. Asimismo, ha reclamado más recursos para dar una respuesta judicial más ágil, aunque celebra la entrada en funcionamiento del tercer juzgado de delitos leves de Barcelona.
Por otra parte, los Mossos han propuesto trabajar con servicios sociales para identificar perfiles de personas susceptibles de convertirse en multirreincidentes y neutralizarlas ofreciéndoles alternativas.
También han destacado la importancia de que el condenado asuma su responsabilidad civil y repare el daño que ha causado a la víctima, para que tome conciencia del error cometido. El cuerpo ha apostado por idear sistemas alternativos que vayan más allá de las clásicas compensaciones económicas que en la mayoría de casos no se cumplen porque los ladrones son insolventes.
Asimismo, el cuerpo ha abierto la puerta a que la aportación de los Mossos vaya más allá de las detenciones. Así, se ha mostrado a favor de profundizar en experiencias como la que Interior y Justicia comparten para que algunos condenados realicen tareas de limpieza en comisarías de la policía como medida alternativa a la cárcel.
“Hace tiempo que mantenemos conversaciones con el estamento judicial y disponemos de espacios de colaboración con el ámbito penitenciario, pero queremos dar un paso adelante en este tipo de relaciones”, han apuntado fuentes de los Mossos que han apostado por “conectar a todos los actores” e integrar una cultura de relaciones y cooperación más avanzada.
Ser multirreincidente en Barcelona costará caro
Aunque los Mossos han admitido que, con el tiempo, todos estos cambios pueden conllevar un incremento de efectivos destinados a la lucha contra la multirreincidencia, han avisado de que el objetivo final del nuevo plan no es aumentar la presencia policial. “Lo que pretenden es cambiar la forma en que el delincuente actúa en la vía pública”, han explicado fuentes del cuerpo que han dicho que se busca obtener un impacto similar al del plan Daga que ha permitido concienciar a la ciudadanía de que no puede llevar un arma blanca encima. “El mensaje es que si una persona decide trabajar como multirreincidente en Barcelona y su entorno hay más posibilidades de que lo echen, de manera que se lo tendrá que replantear”, han indicado los Mossos.
La previsión es que el nuevo plan empiece a funcionar en los próximos días con los primeros dispositivos en la vía pública.