La cuarta jornada del juicio contra el conductor que provocó un accidente mortal en la C-17 en el año 2018 tras conducir más de 12 kilómetros en sentido contrario se ha centrado en las declaraciones de los peritos y de los médicos forenses. Los expertos han asegurado que los análisis toxicológicos revelan que el acusado consumió una cantidad “muy importante” de cocaína y que el consumo era “reciente”. En cuanto al alcohol, han afirmado que en el momento del accidente el acusado presentaba una tasa positiva de 0,67 mg/l -el máximo permitido es 0,25-. Por su parte, los médicos forenses han asegurado que la muerte de la joven de 17 años fue “rápida” y a consecuencia del choque, que le provocó un traumatismo craneoencefálico y otro torácico-abdominal.
Uno de los peritos que ha declarado en la jornada del juicio de este miércoles ha asegurado que los análisis toxicológicos que hicieron al acusado indican que hizo un “consumo activo e importante” de cocaína. Además, ha indicado que este consumo había sido “reciente”, a pesar de no poder determinar el momento exacto en que se había producido. El positivo en cocaína se calcula por encima de un cierto nivel, normalmente entre 10 y 20 gramos por mililitro de saliva, y, en el caso del acusado, dio un resultado de 11.000 gramos.
En cuanto a las pruebas de alcoholemia, el acusado dio un resultado positivo de 0,62 mg/l a las 7:37 horas, pero los peritos han explicado que hicieron un cálculo para saber qué resultado tenía el conductor 45 minutos antes, hora en la que se habría producido el accidente. Según se ha dicho este miércoles, en el momento del siniestro el hombre habría dado un resultado positivo de 0,67 mg/l.
El abogado del acusado, Carlos Monguilod, ha encaminado sus preguntas a los peritos para demostrar que el elevado consumo de alcohol y cocaína habrían disminuido las capacidades del acusado provocándole una “visión de túnel”. Aunque los peritos han reconocido que los consumos que había hecho el conductor le habrían afectado sus facultades, han querido aclarar que ellos se limitaron a hacerle unas pruebas puntuales y que, por tanto, no conocen sus antecedentes. De este modo, han explicado que un consumo elevado de alcohol y drogas no afecta de la misma manera a un alcohólico porque “tiene una tolerancia mayor” a la bebida o a alguien que consume droga diariamente “y que puede ir a trabajar sin que se le vean afectadas sus capacidades”.
Por su parte, los médicos forenses han corroborado que la joven murió de forma “rápida” tras el choque a causa de un traumatismo craneoencefálico y otro torácico-abdominal. Uno de estos traumatismos le provocó una hemorragia masiva.