‘¡Déjame, sale de aquí encima, que podría ser tu abuela!’. Estas son las últimas palabras de una mujer de 87 años antes de ser violada y agredida en su propia casa de Valencia, por un desconocido de 36 años, según informaciones de Levante.
Eso pasó en 2017. La mujer va morir el verano pasado, a los 94 años, sin ver condenado a su violador. Pero una mochila y el ADN del agresor permitieron que en junio pasado, a los 9 años, fuera capturado y estos días comparezca ante un juez.
Los investigadores de la Policía Nacional contaron con la mochila, que el agresor se dejó en casa de la mujer, para centrar la investigación. El ADN del agresor, encontrado en casa de la anciana e, incluso en su ropa interior permitieron identificarlo. Pero había huido del estado.
En la mochila que el acusado se dejó encima de la cama, encontraron, entre otras cosas un llavero, un cortaungles y tabaco de envoltorio. La mochila, que era de propaganda de una tienda de la Ribera Alta, los llevó hasta un capellán de Beneixida que albergaba inmigrantes del África subsahariana.
El sacerdote les explicó quién podría ser aquel que fumaba tabaco de envolver y cuya descripción coincidía con la de los testigos. El sospechoso había abandonado aquel albergue recientemente, parece que en dirección a Francia.
En las redes sociales del sospechoso, los investigadores también encontraron una foto de él con el llavero que había en la mochila.
Finalmente, gracias a una orden europea de detención, el sospechoso, que ahora tiene 47 años, fue identificado y detenido en una localidad francesa en junio pasado.
El hoy procesado ya había sido condenado por agresión sexual y robo con violencia a 8 años de prisión el pasado 2009. En el juicio se ha querido izar culpas asegurando que en aquellas fechas no estaba en el país, que estaba en Francia; sin embargo no ha podido aportar ninguna prueba para acreditarlo.
También ha asegurado que la bolsa apareció en casa de la anciana ‘porque alguien se había robado’. Por lo que no tuvo ninguna explicación, sin embargo, es por las muestras de su ADN encontradas en el domicilio.
La defensa del acusado ha probado invalidar el juicio, que se celebra en la Audiencia Provincial de Valencia, pero no se ha salido. La hija de la víctima, Maria Antònia, dará el testimonio de lo que le explicó su madre.
El acusado se enfrenta a una pena de 8 años y once meses de prisión por los delitos de lesión y agresión sexual ‘con penetración en grado de tentativa’. La fiscalía lo califica así porque la mujer no quiso reconocer, por pudor, la penetración ante los investigadores (aunque a su hija sí se lo había explicado).
La violación, en efecto, fue consumada, ya que los forenses detectaron lesiones en su zona vaginal. “Ella quería pensar que no la habían violado, nunca más volvió a hablar”, explica la hija. “Psicológicamente, nunca se recuperó, ya no volvió a ser la misma persona desde ese día”.
Ahora la hija se enfrenta de nuevo al horror de la violación de su madre, espera que se haga justicia ‘para que nunca más le pueda causar un trauma así a nadie más’.
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