Celia Cánovas: “La vergüenza del voto del Partido Popular”

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Imatge de Celia Cánovas, Senadora Nacional de Podemos per Tarragona i veïna de Cunit. (Cedida)

Llamadme ilusa o inocente, pero la semana pasada presenté en nombre de nuestro grupo parlamentario una Proposición de Ley en el Senado, para su toma en consideración, pese a la mayoría absoluta del Partido Popular en esta Cámara.

En la Proposición de Ley pretendemos que las hijas e hijos de las mujeres víctimas de Violencia Machista, asesinadas a manos de sus parejas, ex parejas, maridos o ex maridos, tengan derecho a cobrar una pensión de orfandad aunque la madre (asesinada) no haya cotizado a la Seguridad Social o se encuentre en situación de alta o asimilada. Además de que dicha pensión debe ser digna (mínimo tres veces el IPREM).

Esta propuesta la tengo hace tiempo presente al leer las numerosas sentencias que dictan los Juzgados de lo Contencioso, en las que intentan interpretar de una forma extensiva la actual legislación para así conceder una pensión de orfandad total a los familiares de la mujer víctima de violencia machista asesinada.

Unas veces nuestros jueces califican estos asesinatos como accidentes no laborales y, si la víctima estaba dada de alta en desempleo, ya lo consideran suficiente para la concesión de la pensión; otras veces, entienden la violencia machista como una situación equiparable al terrorismo, con lo cual, consideran a las hijas e hijos, víctimas ellas también, merecedoras de la pensión de orfandad.

Nuestra actual legislación deviene de una reforma en la Ley General de la Seguridad Social llevada a cabo por el Partido Popular en 2015, que lo único que ha hecho es maquillar una situación, al aparentar que las hijas e hijos de mujeres asesinadas en un contexto de violencia machista tienen derecho a cobrar una pensión de orfandad, cuando en realidad, esto se convierte en un auténtico calvario para los familiares solicitantes ya que la Ley exige: que la mujer asesinada haya cotizado al menos 15 años a la seguridad social, o se encuentre dada de alta o asimilada en el momento de su muerte. También se exige que el asesino haya sido condenado por sentencia firme, con el tiempo que ello implica.

Pues bien, esta ingenua senadora, al igual que las personas afectadas por esta lacra, pensó que esta regulación es absolutamente insuficiente, y cualquier avance es poco para paliar este sufrimiento que padecen los familiares, hijas e hijos de las asesinadas, máxime cuando la INSS deniega la mayoría de las pensiones al considerar que estas muertes (cuando la víctima no reúne los requisitos mínimos de cotización)  son, nada más y nada menos, que MUERTES NATURALES.

La violencia machista ha pasado, de ser actos violentos machistas producidos en la esfera de lo privado, a constituir un problema y una verdadera lacra de la sociedad, de la que ésta debe responsabilizarse. Prueba de ello, es que hemos pasado en pocos años, de no tener regulación específica, a tener ya varias Leyes que culminan con el Estatuto de la Víctima, que reconocen dentro de su ámbito a las menores que han perdido a su madre por haber sido asesinada.

La desigualdad entre el hombre y la mujer, el machismo, es la base de la violencia machista, y esta lacra y sus consecuencias debemos erradicarla.

Consideramos que al igual que si a las víctimas de determinados delitos, como el terrorismo, la sociedad consideró conferirles un especial grado de protección, lo mismo debe ocurrir con esas niñas y niños, desamparadas, tras el asesinato de su madre, que vienen a sumar unos 40 al año, 500, aproximadamente, desde el año 2013.

Pues bien, como decía al principio, pese a que no soy ninguna niña, tengo ilusión por cambiar las cosas, y quizá cegada por mi ingenuidad, me atreví con esta proposición de Ley, que veo tan necesaria, teniendo en cuenta su inapreciable coste para los presupuestos (0,01 % del interés de la deuda que pagamos). Me atreví y pensé que lograríamos un consenso al menos para empezar a tramitarla.

Pero me equivoqué, todos los partidos votaron a favor de la toma en consideración de la proposición de ley, excepto el PP.

La excusa que nos dio su portavoz en el hemiciclo es que no había que confundir a la ciudadanía con estas propuestas porque ya se había acordado celebrar un gran Pacto contra la Violencia de Género y que la Ministra Dolors Montserrat había prometido reconocer pensiones totales incluso con carácter retroactivo.

Ante estas burdas excusas replico: ¿Qué ocurre si no hay Pacto ni consenso? El camino se demuestra andando, y resulta que la primera propuesta que se hace, muy concreta, como es que las niñas cobren una pensión de orfandad total y sin restricciones, el PP responde con un NO. ¿Dónde está el consenso? ¿Eso no es confundir a la ciudadanía?

Desde luego que desde nuestro partido no vamos a poner trabas al consenso o al pacto si en algo se beneficia a las víctimas, pero éstas, necesitan ayuda HOY y MAÑANA y PASADO mañana, y no podemos diferir nuestra respuesta a cuando exista un pacto.

Pero al PP eso no le importa, solo pretende dominar la situación y vender sus políticas poniéndose medallas que desde luego no merecen.

La Ministra ha dicho varias veces que uno de los puntos del pacto será que los niños cobren una orfandad total, e intentar que se aplique esta reforma con carácter retroactivo. Pero lo que no dice la Ministra es que por mucho que se acuerde esta medida, si siguen aplicándose los mismos requisitos que establece la LGSS, es lo mismo que NADA. Apenas nadie se va a beneficiar.

Tengamos presente, según encuestas elaboradas por sindicatos, hay un porcentaje mayor de mujeres sin trabajo asesinadas, que las que estaban de alta o trabajando, lo cual no extraña teniendo en cuenta que una forma de machismo y de violencia machista es impedir que la mujer trabaje fuera de su casa. Lo cual corrobora la necesidad de eliminar este requisito para que las hijas e hijos puedan cobrar la pensión de orfandad.

Termino exponiendo mi total solidaridad con las víctimas y mi absoluta indignación ante la vergüenza del voto del PP, que evidencia que no quiere consensuar nada con nadie, ni empatiza con la ciudadanía más débil o la que más sufre. Al menos que todas sepan la verdad y no lo que nos venden en sus telediarios y demás medios de comunicación.

CELIA CÁNOVAS

Senadora Podemos por Tarragona

 

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